Cardona, Uruguay: Visitamos Cardona, Soriano, Uruguay

Nuestro viaje a Cardona, Uruguay

Paramos en Cardona para descansar del viaje y nos llevamos una muy grata sorpresa. 

Cardona, un lugar para volver

En nuestro segundo recorrido en auto por Uruguay, y luego de haber visitado el pueblito de Risso, nos detuvimos en una pequeña ciudad llamada Cardona. Era una tarde cercana a la noche de un día sábado y ya no teníamos ganas de seguir sobre la ruta. Paramos en esta ciudad y vaya que valió la pena hacerlo.

Dónde queda Cardona

Un poco de información sobre Cardona


La localidad de Cardona se ubica al sureste del departamento de Soriano, sobre la cuchilla Grande Inferior, al límite con el departamento de Colonia, y en la confluencia de las rutas nacionales 2, 12 y 57. La vía de ferrocarril la separa de la ciudad coloniense de Florencio Sánchez.

El pueblo fue fundado en el año 1903. Debe su nombre al apellido de los hermanos Doroteo Juan y Braulio Miguel Cardona (de origen canario), quienes fraccionaron los primeros terrenos de sus propiedades. La localidad fue elevada a la categoría de ciudad el 15 de octubre de 1963 por ley 13167.

Desde 1969 se realiza en Cardona la Fiesta de la Primavera, conocida localmente como Rendez Vous Estudiantil. Es un evento anual que se celebra en los primeros días de octubre y es organizado por los estudiantes de todas las instituciones de enseñanza secundaria de la ciudad.

En Argentina es muy conocido el periodista Victor Hugo Morales, originario de Cardona.

Primera impresión de Cardona


Las primeras impresiones de la ciudad las tuvimos ese mismo sábado por la noche cuando llegamos. Cerca de las 20 hs, luego de una breve merienda en el hotel, salimos a caminar. Era una noche fría pero muy agradable con un cielo estrellado imperdible.

En Cardona no hay una zona que claramente delimite lo que comúnmente llamamos “el centro de la ciudad”. Por lo general, en cualquier pueblo el centro es donde se encuentra la plaza principal y habitualmente frente a ella, la parroquia y el municipio o una delegación municipal. Esto no sucedía en Cardona. El “centro” podía ser cualquier punto de la ciudad que tuviera un poco más de movimiento que el resto o un número mayor de negocios tal vez. Decidimos entonces, salir a recorrer varias cuadras a la redonda y ver con qué nos encontrábamos.

Nuestro hotel (y el único de la ciudad) se encontraba en las calles Libertad y Lavalleja, desde allí empezamos a caminar entre calles bastante oscuras que al comienzo nos hacían preguntarnos que tan seguro sería andar por allí a esas horas. Era nuestra primera vez en este lugar y todo nos resultaba extraño.

Cardona es una ciudad chica, sus calles son generosamente amplias y poco transitadas. Tal vez por la hora o por el frío, esa noche no había mucha gente en la calle y la mayoría de los negocios estaban cerrados. Se veía muy solitario todo, lo cual, sumado a la oscuridad de sus calles, parecía ser un tanto inseguro. En Buenos Aires estamos acostumbrados a los robos, a llegar a casa y mirar para todos lados antes de entrar, a sospechar de los que andan en moto y a tener desconfianza de cualquiera que se nos acerque. Y esta forma de pensar traspasa las fronteras y nos persigue a todas partes. Afortunadamente, todos estos malos pensamientos pronto se disiparon y pudimos disfrutar de la noche y de Cardona, dejando de lado esos prejuicios injustos para una ciudad a la cual recién habíamos llegado hace apenas unas horas.

Bastaba seguir caminando algunas cuadras e ir descubriendo la ciudad para que esa sensación de inseguridad que nos daba la oscuridad se transformara en una sensación de paz y tranquilidad inigualables. Cuando las primeras malas impresiones dieron paso a la realidad, nos dimos cuenta de las bicicletas sin cadenas que había en las afueras de varias casas, de la falta de rejas en muchas ventanas y de la tranquilidad con que algunas personas dejaban las puertas de sus comercios abiertas (los pocos que estaban abiertos).

De ahí en más, caminar y observar la noche de Cardona y su silencio fue una experiencia enteramente agradable. Ahora queríamos meternos en esas calles oscuras, caminar, pasear.

Aquella noche de sábado terminó con una pizza en un bar cercano al boulevard de la estación. Cerca de medianoche, partimos para el hotel.

Conociendo Cardona

El domingo arrancó temprano yendo a buscar la estación de tren!





























La Lata Vieja, antigua pulpería que merece ser visitada:


Del otro lado, Florencio Sánchez:






Llegamos a Cardona sin tener referencias al respecto de la ciudad y nos llevamos un excelente recuerdo. De seguro será nuestro lugar de descanso intermedio de ahora en más cada vez que viajemos por la RN 2 uruguaya, ya que todavía nos falta recorrer varios pueblos por la zona, entre ellos el vecino pueblo de Florencio Sánchez.

Adios Cardona! Será hasta pronto. Nos vemos en el próximo viaje. Ahora no se pierdan de conocer COLONIA DEL SACRAMENTO!

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