Viajar en Auto a Brasil Desde Argentina Paso a Paso

en auto a brasil desde argentina

En Auto a Brasil desde Argentina

¿Estás planeando viajar en auto a Brasil? ¿Tenés dudas? ¿Miedo, Inseguridad? Nosotros recorrimos Brasil en Auto desde Argentina y te mostramos el paso a paso para ayudarte a planificar tu viaje. Seguí leyendo! 

En Auto a Brasil

Viajar en auto a Brasil es una experiencia totalmente distinta a cualquier otro viaje que hayas realizado en auto por tu país o países limítrofes de habla hispana.

Como tantos de ustedes que hoy llegan a este blog, alguna vez planeé mi viaje en auto a Brasil y me surgieron miles de dudas y preguntas que intenté resolver buscando las respuestas en Google y en varios foros de viajes y grupos en Facebook. Nada me sirvió del todo.

La inseguridad, viajar de noche, la dificultad del idioma, la clonación de tarjetas, el miedo a tener algún desperfecto en el auto, son solo algunos ejemplos de las mayores preocupaciones que tienen los viajeros argentinos que van por primera vez a Brasil en auto. 

Algunos de esos miedos son más por prejuicio que por hechos concretos, muchos de ellos a veces generados por otros viajeros que por desgracia han tenido alguna mala experiencia y luego generalizan. Pero más allá de ello, siempre hay que tener ciertos recaudos.

Aquí les contaré mi propia experiencia de viaje en auto a Brasil en familia para animarlos a planificar su próximo viaje sin (tantos) miedos y, por sobre todo, sin prejuicios. 

Y al final de esta publicación les dejo toda la información importante y mis recomendaciones para viajar en auto a Brasil en familia con niños: requisitos, documentación, precios, cambio, alojamientos, estado de las rutas, etc.

Espero les sirva, y ante cualquier duda, pueden comentar al final del post. ¡Allá vamos!


Nuestro Viaje en Auto a Brasil

En esta nueva experiencia viajera, decidimos recorrer Brasil en auto por primera vez. Les recuerdo que somos un matrimonio con un niño pequeño, oriundos de la localidad de Tres de Febrero, en la Provincia de Buenos Aires.  El recorrido lo hicimos desde  Buenos Aires hasta la localidad de Paraty, en el estado de Río de Janeiro.

El recorrido:

  • 3 de Febrero (Buenos Aires)
  • Colón (Entre Ríos)
  • Paso de los Libres (Corrientes)
  • Sao Gabriel (Brasil)
  • Torres
  • Florianópolis y Canasvieiras
  • Jureré, Ingleses, Barra da Lagoa, Moçambique…
  • Porto Belo
  • Bombas
  • Bombinhas
  • Perequê, Meia Praia e Itapema
  • Balneario Camboriú
  • Peruibe (São Paulo)
  • São Sebastião 
  • Ubatuba (São Paulo)
  • Paraty (Rio de Janeiro)

El ingreso a Brasil lo hicimos por la localidad de Paso de los Libres, provincia de Corrientes, hacia la ciudad brasilera de Uruguaiana. Desde allí tomamos la Ruta Nacional 290 (BR 290) hasta Porto Alegre, y desde allí empezamos un largo recorrido por las Rutas Nacionales BR 116 y BR 101. 

En esta oportunidad intentamos recorrer todo el litoral hasta Río de Janeiro, pero por cuestiones de tiempo, debimos finalizar el viaje en Paraty (a unos 300 km de Río). El viaje nos llevó un mes y medio, ya que acostumbramos a hacer nuestros recorridos a paso lento y tranquilo.


DE BUENOS AIRES A PASO DE LOS LIBRES


De Buenos Aires arrancamos para Colón (Entre Ríos), unos 300KM, una bella localidad ideal para sacarse todo el trajín de la gran ciudad y entrar en “clima de viaje”.



Mocoretá

Al día siguiente partimos para Paso de los Libres, pero antes pasamos a visitar un pequeño pueblito llamado Mocoretá, en la Provincia de Corrientes. 





Acá en Mocoretá es donde todos los viajeros en auto obtienen una multa de tránsito por exceso de velocidad y muy costosa por cierto. No importa si el exceso es de tan solo 1 km/h, la multa igual te va a llegar a tu casa. 

Podemos discutir mucho en este blog sobre esto, pero no vamos a lograr cambiar nada, así que recuerden: tanto de ida como de vuelta, por la RN 12, al pasar por esta localidad bajen la velocidad a menos de 35 km. Ya están avisados.

Paso de los Libres

De allí nos fuimos para Paso de los Libres y allí nos quedamos a pasar la noche.



Paso de los Libres puede generar algunos prejuicios injustos si es observada a la ligera. Leí varios malos comentarios sobre pasar la noche aquí, pero les aseguro que sólo son prejuicios. Si tienen tiempo, deberían darse la oportunidad de caminar sus calles y visitar su plaza principal, su parroquia y pasar la noche aquí para salir bien temprano al día siguiente hacia Brasil. Yo lo hice y fue una buena decisión. 

Aquí también les conviene buscar alguna casa de cambio para hacerse de algunos reales  antes de cruzar la frontera.


CRUZANDO LA FRONTERA

Al día siguiente al mediodía nos fuimos para el paso fronterizo. Allí estacionamos el auto, fuimos a migraciones y presentamos los DNI de los tres ocupantes del auto, junto con la cédula verde. El menor tiene el DNI nuevo que dice “hijo de…” donde figuramos ambos padres, así que fue lo único que debimos presentar. De allí fuimos a la oficina de AFIP Aduana, a declarar una cámara réflex, sus objetivos y nuestras notebook.  De allí al auto y a cruzar el puente. Nadie nos revisó nada. Todo en su conjunto no nos llevó más de 10 minutos.  Este viaje lo hicimos a mediados de Octubre 2017.

Luego cruzamos el puente y fuimos a hacer “migraciones” en Brasil para declarar nuestra entrada. Les comento cómo es el asunto:

Al bajar del puente internacional del lado de Brasil, deben tomar la rotonda hacia la derecha y seguir hasta el estacionamiento de la Policía Federal.

Nadie va a pararlos si ustedes no lo hacen, pueden pasar sin registrar su entrada pero tarde o temprano eso les va a traer problemas. 

Sigan las indicaciones hacia el estacionamiento, estacionen y vayan con los DNI de los ocupantes del auto y la cédula del auto a la oficina de la policía. Allí deberán llenar los formularios de ingreso (los tienen sobre un escritorio a la entrada) y presentarlos en ventanilla (uno por cada persona incluyendo a cada niño). Ese papel, deberán conservarlo sí o sí hasta el final del viaje y no perderlo nunca. La policía caminera de Brasil puede pedírselos en los controles viales. 

No registrarse al ingresar es estar de ilegal en el país vecino y esto puede traer varias consecuencias en caso de accidentes o algún problema que puedan tener durante su estadía.

Hicimos migraciones y emprendimos el viaje por la BR 290 hasta Sao Gabriel (315 km):





En Brasil la velocidad máxima es de 110 km/h, y hay tramos de 100 km/h, 90km/h, 80 km/h, 60 km/h y hasta 40 km/h en medio del camino. La ruta está “radarizada” en varios lugares, en especial en las entradas o accesos a las distintas localidades que atraviesa. Las multas son bastante caras y deben ser abonadas antes de salir de Brasil o pueden retenerles el vehículo en la frontera.


PRIMERA PARADA: SÃO GABRIEL (RIO GRANDE DO SUL)


São Gabriel es una localidad con aires de pueblo. Tranquila, serena, silenciosa. Los negocios cierran a las 6 de la tarde y la ciudad permanece calma hasta el día siguiente. Tienen hoteles y posadas para hacer noche sobre la ruta, pero es mejor ingresar a la ciudad. 

Nosotros nos alojamos en el hotel Sao Luis ubicado en Carlos Antunes 62, con cochera, seguridad, buenas habitaciones y un buen desayuno. El mejor de la zona diría. Desde aquí pueden dejar el auto y salir a caminar y conocer bien el lugar.




Aquí les dejo más información y fotos de São Gabriel si desean conocer más sobre este lugar: Nuestro viaje en auto a São Gabriel, Rio Grande Do Sul, Brasil.


DE SÃO GABRIEL A TORRES (RIO GRANDE DO SUL)


Salimos de São Gabriel bien temprano de mañana en medio de una lluvia torrencial que nos acompañaría todo el trayecto.  La Ruta BR 290 para colmo está bastante “descascarada” y con varios trayectos en mal estado que sin embargo son totalmente transitables sin grandes riesgos, pero con la lluvia de todos modos había que ser precavido.






Llegamos a Torres en medio de una lluvia espantosa, no se veía nada. Llovía y salía el sol, volvía a llover con toda la furia, salía el arcoíris, paraba y se largaba de una manera increíble en minutos.



Estuvimos en Torres tres días para conocerlo pese a esa lluvia. Octubre es un mes súper tranquilo, con poca gente. Caminamos sus calles, recorrimos sus plazas, su costanera, sus playas, el mirador del faro, etc. Es un lugar muy tranquilo, seguro y familiar. Hay muchas opciones de alojamiento y son muy accesibles al bolsillo.  La noche de Torres es tranquila, la playa se ve hermosa e iluminada.  Pese al mal tiempo, hemos pasado unos días de viaje muy lindos allí.




Torres fue también el primer lugar donde empezamos a sacar efectivo del Banco Do Brasil, ya que es bastante seguro. Hasta acá sólo teníamos un par de reales y luego las tarjetas de débito. 

Hasta Torres no hay peajes en la ruta, así que no tuvimos ningún problema con el efectivo.  De aquí en más necesitarán contar siempre con algo de dinero en mano. Ya sabrán por qué.

Si quieren saber más de Torres pueden leer esta publicación: Nuestro viaje en auto a Torres, Brasil.


DE TORRES A CANASVIEIRAS (SANTA CATARINA)


La idea era ir a la ciudad de Florianópolis. El GPS marcaba una distancia de 275 kilómetros. Salimos de Torres pasado el mediodía confiados en no demorar más de 3 o 4 horas en el peor de los casos. Para antes de las 5 de la tarde estaríamos en la tan mencionada Florianópolis…Pero nada salió como lo esperábamos... 

Era viernes y (nos enteraríamos después) era feriado el fin de semana en Brasil. Los insoportables radares sobre la BR 101 no te dejan avanzar ni un tramo a más de 100 km/h, por no mencionar la cantidad de tramos que deben manejarse a 80 y 60 km.  Gracias a estos radares, a la gran cantidad de vehículos y a la lluvia torrencial que se largó, nuestro planificado viaje de tres horas se hizo eterno.

Ese día hicimos todo lo que debía evitarse supuestamente en Brasil: manejamos de noche; con lluvia, rayos y truenos; quedamos varados en medio de un atasco de tránsito infernal, y tardamos más de una hora en poder cruzar el puente a la isla. 

Con la lluvia que no se veía nada, siguiendo erróneamente las indicaciones del GPS, tomamos una mala bajada y terminamos en la estación de ómnibus. Salimos y llegamos finalmente al centro de la ciudad cerca de las 8.30 de la noche…sin hotel…sin conocer nada…bajo la lluvia…y agotados por el viaje.

Dimos algunas vueltas tratando de encontrar algún lugar en algún hotel, y luego de renegar un poco decidimos seguir viaje “un poco más” e irnos hasta Canasvieiras.  Florianópolis no nos gustó demasiado en estas condiciones. Salimos para allá y cerca de las 21.30 hs por fin llegamos.

Canasvieiras se veía tranquila, había dejado de llover y la gente caminaba por sus calles. Buscamos rápidamente un hotel para descansar, salimos bien temprano a conocer la ciudad.

Canasvieras


Canasvieiras es una localidad pequeña, de playas angostas en el centro y otras más abiertas a los costados. Es un lindo lugar para ir en Octubre o Noviembre, ya que en verano con tan poco espacio y la enorme cantidad de gente que visita el lugar se hace imposible disfrutar de la playa.

Durante Octubre el clima es ideal aquí, había poca gente, las noches eran hermosas. Sobre la costanera este sencillo árbol parecía de ensueño frente al mar.

En Canasvieiras hay gran cantidad de alojamientos a excelentes precios que en Argentina no van a encontrar. Lo mejor de Octubre es que hay lugar en todos lados y se puede dar el gusto de elegir sin pensar en el bolsillo. 

Los argentinos llegan los fines de semana y todos nos cruzamos a cada rato. 




En Canasvieiras el idioma no es problema, los brasileros comprenden lo que queremos decir y es fácil hacerse entender.

Nuestros días en Canasvieiras hicieron valer la pena el viaje hasta allí. Para muchos puede ser un destino para viajeros “novatos”, y tal vez lo sea, pero no deja de ser una linda localidad que merece ser visitada. Las mejores playas de Brasil no están acá quizá, pero es un buen comienzo.

Más información sobre Canasvieiras acá: Nuestro Viaje en Auto a Canasvieiras.


Jureré, Ingleses, Barra da Lagoa, Moçambique…

Desde Canasvieiras fuimos a conocer otros lugares.

Barra Da Lagoa

Lugar que te impresiona apenas llegás con el imponente color de sus aguas y sus coloridos faros.  Es un lindo lugar para quedarse también. Las playas son más amplias y tienen muchas opciones de alojamientos a muy buenos precios.





Moçambique

Si buscan un minuto de soledad total y tranquilidad, pueden pasar por la playa de Moçambique, un parador natural sin servicios de arenas finas y limpias, ideal para tomar sol a solas.



Volviendo para Canasvieiras tienen Ingleses y Jurere, ambas localidades bastante movidas y ajetreadas. Nosotros preferimos Canasvieiras en ese aspecto.

Estuvimos varios días en Canasvieiras. Nos alojamos en el Hotel Roberto Monteiro (Antenor Borges 108) por si les sirve de referencia, justo frente a la playa y la plaza. Ubicación perfecta diría.

Pueden ver más información sobre Canasvieiras aquí: NUESTRO VIAJE EN AUTO A CANASVIEIRAS, BRASIL.


DE CANASVIEIRAS A BOMBINHAS (SANTA CATARINA)


De Canasvieiras nos fuimos para Bombinhas, pasando antes por Florianópolis para conocer un poco la ciudad. 

Bombinhas es realmente un lugar muy acogedor para los turistas. Sus playas son amplias y de aguas cristalinas.  Hay variadas ofertas de alojamiento para todos los bolsillos. Sus calles son seguras y tranquilas; su gente, muy amable y amigable con los visitantes.   

Parando en Bombinhas se puede conocer otras playas y localidades cercanas de gran atractivo turístico también: Porto Belo, Bombas, Mariscal, Praia Da Lagoinha, etc.

En Octubre, Bombinhas comienza a recibir turistas, los argentinos comienzan a llegar, pero la tranquilidad nunca se pierde. Las noches son silenciosas y muy agradables. En Bombinhas se puede caminar hasta tarde con total seguridad.





La playa es de aguas tranquilas, limpia, ideal para los niños:




Praia Da Lagoinha

A pocas cuadras del centro de Bombinhas tienen Praia Da Lagoinha, una encantadora y muy pequeña bajada de aguas transparentes donde se pueden observar peces de colores, ideal para los niños.





Mariscal

Allí cerca en auto, pueden visitar Mariscal y conocer varios lugares de interés como el Morro Macaco o el Mirante 360 con una espectacular vista de toda la península.



A nosotros personalmente nos encantó Bombinhas por su tranquilidad, por su gente, por sus aguas y sus playas. Desde aquí pudimos recorrer el resto de la península ya que en auto todo queda cerca. Si les sirve el dato, nos alojamos en Posada Acapulco y luego en Posada Gaucha, ambas con excelentes referencias y seguridad.

Si necesitan efectivo, se van con el auto a Bombas (llegan en 2 minutos!) y pueden retirar del cajero del Banco Do Brasil o Bradesco. En Bombinhas tienen un cajero sobre la calle del Banco Itau.

Pueden leer más sobre Bombinhas aquí: «Bombinhas, Santa Catarina, Brasil»


PORTO BELO

Antes de irnos de la zona y ya que estamos de pasada, paramos en Porto Belo para darle una recorrida el pueblo. La zona del puerto es muy pintoresca, realmente vale la pena detenerse a conocerlo. Estas imágenes hablan por sí solas:







Perequê, Meia Praia e Itapema

Saliendo de Porto Belo fuimos subiendo “por dentro” costeando la playa hasta Itapema (otra opción sería ir por LA BR101 más rápido y directo), pasando así por Perequê  y Meia Praia.  A esta altura, ya hablamos de grandes ciudades, con edificios de altura, avenidas amplias y mucho tránsito. 

Este magnífico viaje nos hace experimentar estas cosas: pasamos del pueblo a la ciudad, del silencio al ruido y de la tranquilidad al ajetreo.

Meia Praia









Itapema

Nosotros nos alojamos en Itapema, y desde allí hicimos nuestros recorridos: un poco a pie, un poco en auto.  Nos alojamos en un hotel de medio pelo, un poco alejado del centro, así que aprovechamos para caminar mucho.  Esta fue la única vez que reservamos un alojamiento antes de llegar, y lo hicimos a través de Booking. 





No se pueden perder de conocer el Mirante do Encanto en Itapema. Desde lo alto de la torre se puede observar una vista panorámica de la ciudad y todas las playas del municipio. El mirador está abierto hasta las 18 hs.



Durante nuestro paso por Itapema nos tocaron todos días nublados y con algo de lluvia de manera intermitente. Nada de esto fue impedimento alguno para caminar y conocer la ciudad. Al menos en esa época del año (Octubre) todo se veía tranquilo y seguro.  

Partimos de aquí rumbo a Balneario Camboriú un sábado cerca de las 3 de la tarde.


DE ITAPEMA A BALNEARIO CAMBORIU


El viaje de Itapema a Balneario Camboriú por la BR101 nos lleva unos 45 minutos. Al ingresar a la ciudad ya se observa a los lejos, esos imponentes rascacielos tan típicos del lugar.  

Se nota un lugar lleno de vida, y el tiempo que pasaríamos allí así lo confirmaría.

Esa tarde de pronto comenzó a llover, no muy fuerte, pero la gente seguía en las calles, la ciudad no se detiene nunca. Es increíble este lugar.

Ese mismo sábado la noche, cuando dejó de llover, salimos a la costa. La vista es imponente: una larga fila de enormes edificios retroiluminados bordeando la costa de principio a fin. Una playa totalmente iluminada y un mundo de gente paseando por el lugar. ¡Que bueno se puso este viaje pensamos!

En Balneario Camboriú no hay tiempo de aburrirse: tenemos las playas, el teleférico, los shoppings, el Cristo Redentor iluminado sobre el cerro, etc. 

Nosotros nos alojamos en el Hotel Italia (Rua 1500, 110 – Centro, Balneario Camboriú), a una cuadra de la playa. Dejamos el auto en el estacionamiento y nos manejamos para todo a pie y en el “Bondindinho”, el transporte público que recorre toda la costa del balneario.

En Balneario Camboriú estuvimos varios días. Hubo días a pleno sol y otros, nublados y lluviosos. Siempre había un lugar a donde ir. La llovizna nunca fue un impedimento para salir. Caminar es la mejor opción, salvo que se vayan al Cristo o a los shoppings más alejados.








Telesférico de Balneario Camoboriú

El mayor atractivo que tiene la ciudad, luego de sus playas, es sin lugar a dudas el teleférico. Subirse al  “bondinho”, como le dicen allá, es toda una experiencia si nunca antes subieron a otro teleférico. 





Tiene tres paradas: parte de la estación Barra Sul, asciende hasta la parada Mata Atlántica a 240 metros de altura sobre el Morro da Aguada. Aquí pueden bajarse y tener la mejor vista panorámica del balneario y sus playas;  hay un parque infantil ideal para los niños pequeños; y pueden practicar algún deporte de aventura como la tirolesa. 

De la cima del morro, pueden volver a subir al bondinho y bajar a la última parada Playa Laranjeiras. Para volver a Barra Sul, no pierdan el boleto, ya que de lo contrario deberán volver a pagar.

La última noche en Balneario Camboriú, fuimos a conocer el Cristo Redentor. Desde allí tienen otra maravillosa vista panorámica de la ciudad. Allí arriba además, pueden cenar y pasar una agradable noche. Fue la mejor opción para despedirnos de la ciudad.



Si desean ver más fotos y conocer más sobre Balneario Camboriú, aquí les dejo otra publicación: Balneario Camboriú, Santa Catarina, Brasil.


DE BALNEARIO CAMBORIU A PERUIBE (SÃO PAULO)


A esta altura del viaje ya habíamos conocido bastante por ser la primera vez, pero decidimos seguir “subiendo” un poco más por Brasil. Podíamos parar en Curitiba o en São Paulo, pero queríamos evitar el “kilombo” de las grandes ciudades esta vez. Es así que, buscando un punto intermedio en la ruta nos desviamos por la BR 101 hacia Peruibe, en el estado de São Paulo. 

El viaje desde Balneario Camboriú fue lerdo, insoportable de a ratos, con velocidades máximas de 40-60-80-100-110; radares a cada tramo; camiones a 120 por hora; curvas y contra curvas a cada rato. Fueron 525 kilómetros eternos que sin embargo bien valieron la pena: el paisaje es inmensamente verde, selvático, hermoso.  En un tramo del recorrido se asciende a casi 1000 metros de altura. El viaje es hermoso por donde se lo mire pese a las casi 7 u 8 horas que te lleva hacerlo.

Peruibe

Al llegar a Peruibe, al entrar al pueblo, puede parecerles algo feo al comienzo, inseguro tal vez como leí en algún comentario por ahí. Pero la realidad, al menos  en octubre cuando fuimos nosotros, es otra. Peruibe es un lugar muy pero muy tranquilo. Algunas «caras raras» que andan por ahí están en lo suyo, nadie molesta a nadie. Nadie molesta al auto argentino que anda por allí.

Peruibe es un lugar totalmente bizarro: hay gran cantidad de palmeras y un calor sofocante que te hacen sentir en el Caribe; casas bajas y hasta desprolijas;  y de golpe, un enorme edificio casi monumental en el medio del pueblo que sobresale sin esfuerzo por donde lo mires.

A escasas cuadras de la playa, un lindo centro con negocios y una antigua parroquia de pueblo bien conservada.






La playa, amplia y sin tanta gente, se ve hermosa:



Fuimos de paso (ya que planeábamos llegar hasta Guarujá ese día) y terminamos quedándonos tres días. Nos encontramos allí tan buen gente, tan amables, tan cordiales, tan buenas personas y tanta tranquilidad que no queríamos irnos al final. Pero los viajes son así, hay que seguir.

El brasilero allí es atento, trata de entender nuestro pésimo portugués, nos ayuda, nos da consejos. Desde el conserje del hotel, los mozos de los bares, las chicas de la estación de servicio, y hasta en la cantina playera más humilde; al único argentino viajero y su familia en Octubre allí, todos lo reciben y tratan bien.

Nos llevamos los mejores recuerdos, y volveríamos a pasar por aquí a nuestro regreso.


DE PERUIBE A SÃO SEBASTIÃO


Después de dejar atrás el hermoso pueblo costero de Peruibe, arrancamos viaje para Guarujá, esperando encontrar toda esa belleza que había leído en Google y en algunos artículos de internet: la playa de los ricos y famosos, la elegida por el jet set de São Paulo, la playa de los surfistas, la ciudad de aguas paradisíacas, etc. Era una hora y pico de viaje para llegar a otro lugar que sin lugar a dudas merecía ser conocido. Nos habían mencionado que había que cruzar en «la balsa» el auto desde la localidad de Santos por la que debíamos pasar primero.

São Vicente

Todo iba viento en popa, hasta que empezamos a llegar a São Vicente, una localidad anterior a Guarujá. El ingreso era bien fulero, ambos GPS (teníamos dos) nos indicaban bajar en una calle que sólo nos llevaba por el medio de una favela que costeaba la ruta SP-160. Fulero era poco. Había gente tirada en la calle, drogadictos fumando a la vera de la ruta, un verdadero basural y unas caras que mejor ni recordar.

Para colmo, nos perdimos dos veces en dos rulos de la bajada de la autovía tratando de no hacerle caso al GPS que no paraba de decirnos que vayamos por ahí. Tuvimos que hacer un par de kilómetros para volver a retomar el camino correcto, volvimos a equivocarnos confiando en nuestros dos GPS. Otra vez metidos en un lugar del que no veíamos la hora de salir. Sólo queríamos llegar a Santos y a la famosa balsa para irnos de ahí cuanto antes.

Pero São Vicente era horrible, al menos el ingreso, claro. Las miradas hacia nuestro auto no eran para nada amigables para colmo

Cansados de esto, no quisimos saber más nada con la maldita balsa y decidimos tomar el camino más «largo» pero más directo. Largo entre comillas, porque fue tan directo que llegamos más rápido de lo esperado. Lamentablemente nos perdimos de conocer la ciudad de Santos. Retomamos por la ruta SP 160 hacia la BR 101 y nos fuimos de allí.

Guarujá

Ya por la BR 101, pensamos que ahora se venía lo mejor, pero otra vez nos equivocamos. Al llegar a la tan esperada Guarujá, el ambiente no nos gustó nada. Vimos un mundo de gente, playas chicas y poca arena. En la costanera, lo peor fue ver «trapitos» tratando de indicarnos dónde estacionar. Estaban en todos lados para colmo. Esa era la señal ineludible de que era una ciudad cualquiera y fea como toda gran ciudad donde hay que soportar a estos vagos obligándote a pagar por un lugar que es de todos.

Cuando digo «ciudad fea» me refiero al movimiento, al ejetreo, al lío típico de las grandes urbes, en comparación con las pequeñas ciudades más tranquilas y seguras. No vi una playa vip sino más bien una playa abarrotada de gente en la poca arena que había. Más allá de ello, la costanera era algo pintoresca, pero al alejarse un poco, se veía una ciudad sucia y desprolija. Lo único lindo a la vista eran los bares, negocios y edificios que bordeaban la playa. 

Obviamente estamos hablando de la zona céntrica de la ciudad para que se entienda bien. A muchos de ustedes podrá gustarles, y de seguro más alejados de aquí encontrarán mejores opciones, pero en nuestro caso ya nos habíamos acostumbrado a la tranquilidad de Peruíbe y creo que ello influyó mucho a la hora de decidir no quedarnos aquí.

De Guarujá hasta...donde sea....

Había mucho movimiento ese día porque era feriado en Brasil, no deseábamos quedarnos allí así que salimos de Guarujá tan rápido como pudimos. Nos fuimos directo para São Sebastião. 

El recorrido nos llevó toda la tarde. La ruta BR 101 pasa por muchos pueblos costeros, algunos muy lindos, otros horribles, a velocidades insoportables de 40 y 60 km/h. 

Los paisajes en la ruta ya llegando a São Sebastião son realmente hermosos, dignos de parar a sacar fotos y retrasar cualquier viaje. 

Finalmente, casi a las 6 de la tarde, llegamos al casco histórico de São Sebastião, frente a Ilhabela.

Todo ese renegar anterior quedó atrás. Llegamos a un lugar colonial realmente encantador, de calles antiguas, construcciones de época, con aguas verdes y tranquilas. Todo ese ajetreo del día, valió la pena. Todo viaje a un lugar desconocido tiene sus riesgos pero también sus satisfacciones.










En São Sebastião pasamos varios días, entre el sol y la lluvia. Es una localidad segura y muy tranquila. El casco histórico y la costanera son muy pintorescos. Las noches muy iluminadas y lindas. 

Del lado de enfrente tenemos Ilhabela, a la cual debemos acceder mediante una balsa con el auto. 

São Sebastião fue uno de esos lugares a los que volveríamos sin lugar a dudas. 

Les dejo más información e imágenes sobre São Sebastião aquí: São Sebastião, Estado de São Paulo, Brasil.


DE SÃO SEBASTIÃO A UBATUBA


El viaje de São Sebastião a Ubatuba es bastante tranquilo, pueden también parar en Caraguatuba si lo prefieren. Nosotros en este caso queríamos avanzar un poco más.


En Ubatuba lo que notamos es una gran diferencia en cuanto a alojamientos respecto de todos los lugares que habíamos conocido hasta acá. Los hoteles no son de los mejores, hay muchos hoteles y posadas de mala muerte y cuesta encontrar buenos lugares. Nos referimos a que en otras ciudades había gran variedad de «buenos alojamientos» a buen precio, pero en este caso son muy pocos. Aclaro que estamos hablando del centro de Ubatuba. El municipio de Ubatuba tiene 100 km de playas, y entre ellas algunas de las más lindas de Brasil; y eso podrán observarlo en el viaje desde la ruta.








Ubatuba es un lugar muy agradable, permanecimos allí dos días. Nos alojamos en Pousada Cavalo Marinho (Rua Guarani, 757) frente al mar, por si les sirve el dato.

Pueden ver más fotos y conocer más sobre Ubatuba aquí: «Ubatuba, Estado de São Paulo, Brasil»


DE UBATUBA A PARATY


Este tramo del viaje es bastante corto, pero como siempre se demora por los radares, los pasos por localidades intermedias y la gran cantidad de curvas que hay.  De todos modos es un viaje muy placentero y visualmente muy atractivo:



Paraty es una encantadora ciudad colonial, una de las más antiguas de Brasil. El casco histórico tiene calles adoquinadas y edificios de los siglos XVII y XVIII. Para los que viajaron por Uruguay o por la Provincia de Buenos Aires en Argentina, el casco histórico de Paraty tiene algunas pocas similitudes con las ciudades de Colonia del Sacramento (Uruguay) y Carmen de Patagones (Argentina). Es un lugar único y está a apenas 250 km de Río de Janeiro.










Para los que buscan referencias, nos alojamos en Pousada Corsário (Antonio de Olivera Vida y Mal. Deodoro, justo al fondo!), excelente lugar ideal para viajeros motorizados, a pocas cuadras del centro histórico, y lugar donde pueden guardar su auto a puertas cerradas.

El centro de la ciudad les llevará un rato largo recorrerlo, y deben llevar calzado cómodo, ya que es difícil caminar sobre el pronunciado y antiquísimo empedrado. También pueden recorrer la ciudad a caballo si es de su agrado. El auto no es conveniente utilizarlo cerca del puerto, ya que al subir la marea el agua sube por las calles.

Desde Paraty pueden hacer varias excursiones en barco desde el puerto y recorrer varias islas cercanas.



En Paraty permanecimos 4 días, utilizamos uno para realizar una excursión en barco de 5 horas para conocer algunas islas. Toda una experiencia no recomendable para quisquillosos. Más imágenes e información sobre Paraty en esta publicación: Paraty, Estado de Rio de Janeiro, Brasil.


DE PARATY A RIO DE JANEIRO

¡NO ESTA VEZ!

La idea era llegar a Río de Janeiro y allí terminar nuestro viaje. ¡Qué mejor lugar para terminar el primer viaje que Río de Janeiro! Pero no, esta vez no pudo ser.

Somos viajeros, no nos manejamos como meros turistas. Viajar implica tiempo, tiempo que nos gusta dedicarle al lugar que conocemos sin ningún apuro…y tiempo es lo que esta vez ya no teníamos. Y es que en los viajes no todo es pensar en los adultos, no hay que olvidar que los niños también tienen su propia vida. Esta vez, nuestro pequeño tenía que volver a Argentina para su fiesta de fin de año en su jardín. Su maestra y su «seño» lo estaban esperando para su única y última semana de ensayo. Así que acá se terminó este viaje.

Nuestro segundo viaje a Brasil será desde Río de Janeiro hacia el norte hasta donde nos dé el tiempo. Esta vez no pudo ser pero qué buen viaje nos pegamos. ¡Hemos sumado otra nueva experiencia viajera a nuestras vidas!


¿Vas a viajar en auto a Brasil?

Si están planeando su primer viaje en auto a Brasil, sean precavidos, pero jamás vayan con miedo. Sáquense los prejuicios de encima, vayan felices y con buen humor, no atraigan la desgracia con malos pensamientos.

El mundo es más bueno de lo que parece. No se dejen llevar por algunos melodramáticos “sabelotodos” que se creen dueños de la verdad y sólo tiran pálidas en los foros de viajes. Sean respetuosos y serán tratados con respeto.

Más allá de la rivalidad futbolera que nace y muere en la cancha, los brasileros son personas muy amigables y muy buena gente. Durante nuestro viaje, hemos recibido bendiciones y abrazos, y toda la ayuda necesaria cada vez que la necesitamos. Brasil es un país maravilloso que los espera con los brazos abiertos.

Una desgracia puede ocurrirnos en cualquier país, en cualquier momento, no podemos siempre prevenirlo. Tratemos hasta donde esté dentro de nuestro alcance, ser cautelosos, cuidar nuestro auto, estar siempre la familia junta, buscar referencias de donde nos alojamos, esconder bien nuestras cosas de valor, etc. El resto depende del universo.

Nosotros ya estamos analizando nuestra segunda experiencia viajera en auto a Brasil, ingresaremos por otro paso fronterizo y trataremos de atravesar todo el país por el litoral hasta Fortaleza. Espero este post les haya resultado de utilidad. Cualquier comentario o agregado será bien recibido siempre que sea con buena onda.

¡Nos vemos en la próxima experiencia viajera, amigos!

5 comentarios:

  1. Me encanto leer su experiencia, esperemos poder ir en octubre 2022. Tambien somos una familia de tres y su experencia nos va a ayudar mu ho. Ciajen mucho, sean felices, lo mejor para uds. Abrazo grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Octubre es la mejor época para viajar, aunque tenes muchos días de lluvia, pero creeme que es lo mejor que podés hacer!

      Eliminar
  2. Muy lindo viaje y excelente descripción de los lugares visitados, con mi compañera llegamos en auto hasta arraial do cabo (Río de Janeiro) hermosa experiencia, los abrazo desde Córdoba viajeros

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola... que bueno.... nosotros siempre viajamos hasta arraial...siempre !

      Eliminar
  3. Muy buena crónica. Objetiva y sin esconder nada. Me encantó

    ResponderEliminar

Viajar en Auto a Ushuaia por Ruta 3 Paso a Paso 2022

Viajar en Auto a Ushuaia Viajar en auto a Ushuaia por Ruta 3 es una experiencia de esas que no se olvidan jamás. En esta publicación les voy...